La primera expedición internacional del club de Montañeiros AROMON en muchos años ha sido todo un éxito. El equipo integrado por cinco montañeros (Chus, Carlos, Pilar, Alberto y Gonzalo) se internó en lo más profundo  de la cordillera del Alto Atlas, situada en el corazón Marruecos y que cuenta con las mayores altitudes de todo el norte de África.

Por Gonzalo Mucientes (texto y fotos)

El día 9 de abril da comienzo la campaña Alto Atlas-Toubkal del Club Aromon. Partimos de las ciudades de Lisboa y Porto en dirección a Marrakech donde daría comienzo oficialmente la expedición. En la primeras horas de la mañana atravesamos las intrincadas callejuelas de la medina para alcanzar el taxi que transportaría al poblado de Imlil que se encuentra a 1700m de altitud, puerto base de salida para atacar la montaña más alta norteafricana, el famoso Toubkal (4167m). Esta pequeña localidad de eminente carácter montañero, se encuentra en el corazón del Alto Atlas y bulle de actividad de guías, alpinistas y turistas.
Mientras esperábamos a los muleros, tomamos un té y charlamos sobre el plan de los próximos días. Tras un tiempo esperando decidimos emprender el trekking de ascenso sin más demora, y dejamos las mochilas al cuidado de un guía local hasta la llegada de las mulas que las portearan.

Comenzamos el trekking atravesando las callejuelas de Imlil y su pequeño valle boscoso hasta alcanzar una pista que nos conduce directamente al poblado de Aroumd, el cual da paso a una amplia zona de deposición fluvial atravesado por el río que serpentea desde el macizo del Toubkal. Superada esta zona, entramos técnicamente en el Parque Nacional del Toubkal.
Durante el recorrido de ascenso por esta conocida ruta en dirección a los refugios de montaña (actualmente hay dos), atravesamos pequeños pueblos (como Sidi Chamharouch con su diminuta mezquita blanca) y tenderetes de venta bereber, en los cuales el producto estrella es el zumo de naranja. Nos llevó unas 5 h hasta el refugio de Les Mouflons a 3200m, siendo adelantados por los muleros que transportaban nuestras mochilas. A unos 300m del refugio se presentaba ya nieve en abundancia, por lo que nos vimos obligados a salvar la última etapa porteando a mano. Durante el trayecto observamos infinidad de grupos de chovas piquigualdas Pyrrhocorax graculus, que aprovechan los desperdicios orgánicos que los bereberes dejan en los bordes de los caminos.
El refugio Les Mouflons es nuevo y muy espacioso, nada que ver con otros refugios de montaña. Nos alojaron en una habitación de 12 catres, donde estuvimos gran parte de la estancia a nuestro aire (interesante para tener espacio para explayarnos y por el tema ronquidos…). En Les Mouflons coincidimos con otro grupo de montañeros gallegos con el que compartimos pareceres.

Al día siguiente, observando las buenas condiciones climatológicas, optamos por atacar el monte Toubkal por la vía normal (Ikhibi Sur). Comenzado la ascensión vemos como por la pala de nieve bajan una chica de la mano de su guía de montaña. Poco antes de llegar a donde nos encontrábamos, la abandona y continúa el descenso en solitario. En el momento de cruzarnos, intentamos hablar con ella. Parece que sufre mal de alturas pero dice que se encuentra bien y que no tiene problemas para llegar al refugio. Continuamos la subida y escuchamos unos silbidos y gritos. La chica, desorientada, se dirigía hacia una cascada-hielo del río que debía atravesar. Una vez rectificada la trayectoria, más tarde, volvimos a observar que la senderista volvía a errar y se alejaba de la posición del refugio. Nuevamente gritos y aspavientos, hasta que conseguimos que vuelva a recuperar la huella. En montaña nada pude darse por seguro.
Alcanzamos el collado sur, antesala al Toubal y Toubkal Oeste. Nuestra intención es hacer en primer lugar el Toubkal Oeste (4030m), cima que muchos montañeros desdeñan por ser menor en altura pero queremos alcanzar por ser más virgen y estar menos pisada. Una vez alcanzada por una cresta que nos lleva directamente a ella, regresamos al collado y afrontamos la última parte de la ascensión al mítico Toubkal, ya sin crampones. Una vez en la cima a 4167m, y mientras comíamos, logramos observar a placer un ejemplar de ardilla moruna, Atlantoxerus getulus, especie que se distribuye únicamnete entre Marruecos y Argelia. También gozamos con nuestros amigos los acentores alpinos, Prunella collaris, incluso localizamos uno anillado y otro cojo que se alimentan de los restos de comida.


Una vez preparados para el regreso valoramos descender por la vía Ikhibi Norte y reconocer los restos de avión militar accidentado en 1970, pero debido a la mala climatología que parecía se nos echaba encima optamos por bajar directamente por la normal, ya conocida y con huella profunda. Esta nos dejaba a los pies del refugio sin rodeos.
El tercer día decidimos abordar el ascenso a la segunda y tercera cumbres más altas de la cordillera del Atlas. Para ello marchamos lentamente por el valle totalmente nevado en dirección al impresionante collado de Tizi n’Ouagam. Aquí comienza un trayecto técnico mixto de roca y nieve, pasando por dos impresionantes rocas conocidas como “los gendarmes” hasta llegar al canchal previo al pico Ras n´Ouanoukrim (4083m). Desde el pico existen unas magníficas vistas de todo el macizo del Toubkal. Posteriormente descendemos al collado y alcanzamos el Timzguida (mezquita, en lengua beréber, 4089m) de amplia y plana cima, donde aprovechamos para tomar un tentempié.

El descenso hasta el refugio se efectuó por una gran pala de nieve en buenas condiciones que nos llevó directamente hasta el valle, evitando las zona de los “gendarmes”. Ya cerca del refugio nos cruzamos con una chica que descendía por la vertiente opuesta.  En pocos minutos se cerró totalmente de niebla, con lo que nos preguntamos si la senderista no se habría desorientado. Y realmente así fue; la vislumbramos entre la niebla y le indicamos que nos siguiera. Y por fin llegamos, unas 7 h de actividad en el día.
En el último día se afrontó el ascenso al pico de Aguelzim (3547m) desde donde se pueden contemplar impresionantes vistas del valle de Azzaden, para posteriormente regresar al refugio, preparar mochilas y bajar en el día hasta Imlil, trayecto que llevaría 10 horas y media.

El monte Aguelzim, no siendo un monte muy alto, sí presenta mayores oportunidades para la observación de fauna típica del Atlas, como puede ser el llamativo gecko diurno del Atlas, Quedenfeldtia trachyblepharus, especie endémica del suroeste de Marruecos, y que observamos en las rocas soleadas próximas a la cima, además de una impresionante explosión de mariquitas de 7 puntos, Coccinella septempunctata, en zonas con vegetación. También se dejaron ver alondras cornudas, Eremophila alpestris, ave que se reproduce en áreas alpinas y ocasional en España.

El regreso a Imlil fue pesado debido al cansancio acumulado, pero gratificante al haber logrado los objetivos principales de la expedición. Ya en Imlil esperamos al taxi, el cual una vez nos localizó no tenía claro si éramos nosotros a los que debía recoger ni a qué hora le habían indicado hacerlo. Ya noche cerrada, llegamos nuevamente a Marrakech para disfrutar de sus escribanos saharianos (Emberiza sahari),  la medina, el zoco, la plaza de Jamaa el Fna, su gente y el caos durante el última día de estancia en Marruecos, antes de volar de regreso a la península con la satisfacción del deber cumplido.

Rutas realizadas:
http://www.movescount.com/es/moves/move151900625
http://www.movescount.com/es/moves/move151900692
http://www.movescount.com/es/moves/move151900770
http://www.movescount.com/es/moves/move151900856